Cuestión de principios

Introducción:

«Estos son mis principios, pero si no les gustan tengo otros» esta frase se le atribuye a mi adorado Groucho Marx (documentándome para escribir la entrada se ve que salió antes en un periódico de Nueva Zelanda) y esta frase es ideal para esta introducción. ¿Hasta dónde nos llevan los principios? ¿Cuáles son sus límites? Hace poco escuchaba un podcast llamado «Mi año favorito» que me recomendó una de esas personas que siempre me aporta y que cuando recomienda algo es sinónimo tanto de calidad como de calidez. En él hablaron sobre lo poco fiable que puede llegar a ser la gente de ideas fijas. Se referían a las personas que se ciñen a un pensamiento como si fueran cimientos inquebrantables y no quieren salir de ahí. Gente que lleva pensando igual cinco, diez, veinte años. Yo comparto esa opinión.

El fijarte en ideas concretas es estancarte. Creo que hay que saber crecer, cambiar, observar y evolucionar. Por supuesto hay principios que deben ser inquebrantables: igualdad social, feminismo, derechos humanos, respeto por los demás… Y se deben marcar tanto en nosotros como en la sociedad en negrita, cursiva, subrayado y, a poder ser, mayúsculas. Pero muchas veces nos aferramos a ideas anquilosadas que no suman nada. Ideas que nos frenan e incluimos en letras de fuego en nuestro libro de caminos a seguir. Nos pueden aportar por un tiempo pero no por siempre. Pienso que ahí entra la evolución y el saber aprender de los errores. Es más, en estos casos, diría que los errores pueden marcar nuestra vida pero, porque aprendemos de ellos y nos ayudan a crecer.

Este micro trata, en clave de humor negro que tanto disfruto escribiendo, sobre estas personas de ideas fijas que no dejan ni un atisbo de margen al crecimiento.

Espero que os guste y, como siempre, estaré encantado de compartir comentarios y opiniones.

Feliz fin de semana y muy felices lecturas.

Cuestión de Principios

Solo había sido un pequeño bocado. Resistirse a la dulce presencia de aquella tarta le superaba. La belleza del chocolate derramándose por los laterales y el ligero crujido del bizcocho al ser atravesado por el cuchillo eran más que suficientes estímulos para sus sentidos.  El juramento de no probarla había quedado atrás. «Tienes que cocinarla y mandarla a su destino sin remitente» la orden de su superior había sido clara. Igual que su insubordinación. Siempre había sido un rebelde  Aceptar órdenes era algo que no entraba en su plan de vida y la ausencia de un diminuto triángulo dentro de la circunferencia del pastel lo atestiguaba. Lo poco que permanecía en sus empleos también. Aquel trabajo sería el que menos le durara. Menos aun  que el trozo de pastel en su boca.

Desde la habitación contigua su jefe escuchó un golpe seco como el que hace un objeto contundente al caer al suelo. Provenía de la cocina. La curiosidad lo levantó de la silla y le envió en dirección de aquel ruido. Encontró el mandil tirado en el suelo y un cuchillo untado en chocolate como delatores del acto de rebeldía de su empleado. «No puedo creerlo» pensó éste al verlo. Se dirigió al escritorio, cogió lápiz, papel y pensó en cómo ofertar la vacante que acababa de quedar libre. Debía ser más conciso en el anuncio. De eso estaba seguro. Para algunos, el leer «se busca envenenador de tartas. Único requisito: por favor, no se las coman después de embadurnalas en veneno» no les quedaba lo suficientemente claro.

Fer Alvarado

15 comentarios en “Cuestión de principios

  1. Siempre me río con la frase de Groucho. Yo también pienso que tenemos que ser un poco más maleables en nuestra visión del mundo. Los años y la experiencia nos sirven para poder cambiar en nuestras ideas, que no deberían ser inamovibles (salvo excepciones como tú dices).
    Como siempre, muy bueno el microrrelato. Siempre me haces reír.
    Feliz domingo, amigo

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    • Desde niño fui muy fan tanto de Groucho como de Chaplin. Me crié viendo sus cortos y adoro su arte (él en persona ya era más complicado). En cuanto a la adaptabilidad creo que son los recursos que vamos acumulando durante los años. El ser nosotros mismos pero siempre evolucionando es algo que, pienso, nos hace crecer.

      Me alegra que te hayas reído con el micro. Aunque haya hecho una presentación muy solemne, mi intención era divertir. Un abrazo enorme.

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  2. Lo dijera o no Groucho Marx, la frase sintetiza la idiosincrasia y comportamiento de los que progresan en este mundo amoral donde los principios son un lastre para conseguir un trozo del ansiado pastel. Aunque, para los que prescinden de la moralidad, ese trozo de pastel puede estar tan envenenado como el del micro. Me han gustado mucho la nueva profesión que te sacaste de la chistera (envenenador de pasteles) y ese cepo chocolateado para estúpidos que prefieren autodestruirse a desprogramarse para sobrevivir. Bien!

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    • Como siempre no puedo estar más de acuerdo con tu comentario. La gente que carece de principios son los que más avanzan en esta sociedad. Al final, el mundo está lleno de personas que envenenan pasteles para poner trampas y aprovecharse de ello. Por suerte siempre hay gente con principios fuertes que saben ver el mundo cómo es en realidad y que siempre aportan.

      Muchísimas gracias por pasarte por aquí. Para mí siempre es un lujo que me comentes y leer tus opiniones amigo mío.

      A ver si algún día podemos intercambiar opiniones con una cerveza de por medio. Aunque esta sea vía Internet. Te mando un fortísimo abrazo.

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  3. Ja ja ja.. muy buena la entrada, y muy muy muy muy de acuerdo con la introducción. Yo conozco varios casos de esos de estancamiento severo y es imposible hacerles ver nada. En fin… me encanta Groucho. Un abrazo, Fer

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    • Es el problema de muchas personas. Que se creen que ya no tienen nada que aprender (incluso a edad temprana) y no hay quién los saque de su error. Siempre crecemos y todos nos aporta. Lo importante es estar siempre observando y con los ojos abiertos.

      Muchas gracias por dedicar parte de tu tiempo a leerme. Un fuerte abrazo y que tengas el mejor de los días.

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    • Poner títulos es algo que siempre me ha costado mucho. Es un resumen de todo lo que se quiere contar y creo que, muchas veces, no hace justicia. Por eso agradezco tantísimo tu comentario. De verdad, me alegra mucho que te haya gustado el nombre de este humilde blog. Un fuerte abrazo.

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