A Contratiempo

Introducción:

¡Ho,ho,ho! Felices fiestas queridos compañeros de letras. Hoy traigo mi particular cuento navideño. Bueno, lo cierto es que nunca he sido muy aficionado a estas festividades y no sé siquiera si habré usado bien la fórmula de felicitación festiva. Lo que si sé es que me gusta ver las fechas marcadas desde otro punto de vista.

Respeto profundamente las tradiciones de cada uno y más en estos tiempos que corren. Pero como persona ligeramente grinch que soy, también me gusta, como el resto del año, vivir estos días a mi manera. Intento huir de las iluminaciones masivas, de los regalos en fechas concretas y de las comidas que se publican en el boletín oficial del estado. Creo que algunas cosas en la vida merecen más la pena si son improvisadas. Y este relato trata exactamente de eso. De vivir acorde a lo que realmente quiere cada uno sea la fecha que sea. Aunque lo que te apetezca sea vivir a contratiempo.

Espero que os guste mi pequeño cuento, que os saque alguna sonrisa y, sobre todo, que tengáis las mejores fiestas posibles viviéndolas como a cada uno más le apetezca.

A Contratiempo

Al principio las luces de Navidad le provocaron alergia. Poco después comenzó a atragantarse con el turrón duro. Pero, el día que Salvador Domingo se dio cuenta de que algo malo le ocurría, fue cuando escuchó doce campanadas seguidas y sufrió unas terribles migrañas. No lo pensó más y acudió a un profesional.

—Tiene usted un grave caso de sarampión navideño. Seguro que le dio la razón a alguien que pensaba no la tenía. Más tarde prefirió no dar su opinión en una discusión y ha ido empeorando hasta acabar así —le dijo aquel doctor que, demostrando una falta de respeto hacia su caso, vestía un gorro de Papa Noel. —Lo que le aconsejo hacer es ir a contratiempo.

—¿A contratiempo dice señor Cabañas? —Salvador se quedó mirando a aquel hombre de bata blanca y gorro de lana. En apariencia no le faltaba ni un complemento para ser el típico médico de consulta. Estetoscopio, camisa de cuadros metida por dentro de los pantalones, bolígrafo sobresaliendo del bolsillo,… Parecía recién sacado de un anuncio de dentífrico. ¿Habría que aprobar un curso de estilismo en la carrera de medicina para que fueran todos vestidos igual? Se imaginó a su doctor como una figura de cartón piedra en el típico atrezzo de un teatro de segunda y sonrió. El médico le devolvió la sonrisa pensando que a su paciente le interesaba lo que estaba a punto de contarle.

—Sí claro, ya sabe a qué me refiero: a buen tiempo mala cara; no hay entendedor que con pocas palabras basten; a quién madruga no hay Dios que lo levante. Ya sabe, un poco de llevar la contraria tampoco hace mal a nadie. Pero tampoco se pase de falta de espíritu navideño o puede viajar en el tiempo y convertirse en el villano de un cuento victoriano. ¿No querrá usted eso verdad?

—Pues…, lo cierto es que no. Nunca me han quedado bien esos sombreros clásicos y para dejarme barba del siglo XIX soy bastante lampiño. La cara se me quedaría como un sudoku a medio hacer.

—Perfecto entonces. Solo le bastará con no meterse con los huerfanitos. Que a la Navidad hay muchas cosas que no le importan demasiado pero, si le tocas las lucecitas y a los huérfanos, te empieza a mandar fantasmas hasta que no te caben más en casa. Será cuestión de marketing supongo. — El doctor giró en su silla, se puso de espaldas y dejó la borla del gorro apuntando a Salvador. Este pensó que, en cualquier momento, a ese pompón algodonado le saldrían patas y le saltaría encima. —Y ni se imagina las enfermedades erradicadas que transmiten los seres del más allá. Desde la peste bubónica de la Edad Media hasta una buena lepra de antes de Cristo. Los ectoplasmas de las navidades pasadas vienen sin vacunar ni nada. Los de las presentes te dicen todo el tiempo que si tienes que abrigarte, que vas a pasar frío, que si deberías comer más que estás muy delgado, que mires bien antes de cruzar porque así fue como morí. Y los peores son los de las futuras. Se pasan el día haciendo spoilers. En el proyecto fin de carrera me tocó investigar a uno -por el bien de la ciencia y esas patochadas ya sabe- y me destripó todas las películas que iban a estrenar ese año. Desde entonces me pongo este dichoso gorrito aparentando que me alegran las festividades y así no me endosen a uno de oficio.

—Menos mal que me ha avisado porque soy hipocondriaco y destripófobo de manual. Cuando estoy disfrutando de una buena historia y me desvelan la conclusión, sin que la adivine antes, lo paso fatal. En una ocasión leí la sinopsis de un libro que dejaba entrever el final y tuve que leer best sellers seis meses seguidos para recuperarme. Eso sí, ni un final fallaba —tragó saliva y dejó una pausa esperando algún elogio por parte del señor Cabañas. La borla reposaba ahora sobre el hombro del doctor. El paciente se sintió observado y continuó hablando para romper el momento. —Pero no se preocupe, creo que tengo la solución perfecta. Iré al colegio más iluminado que encuentre y escribiré algunos agravios en el espejo del baño.

—¿En el baño? ¡Ni se le ocurra! Como se le aparezca el espíritu de Verónica se la puede liar. No se imagina el tétanos que transmite por haberse pinchado tanto con las tijeras.

— ¿Entonces, qué me recomienda hacer?

—Solo pequeñas cosas. Además en esta vida los detalles son los que marcan la diferencia. Así que use la imaginación. Quítele la barba a algún Papá Noel que vea por la calle y, si tiene la suerte de conocerlo, llámelo por su nombre de pila cuando haya niños delante. Robe la decoración de algún vecino o grite con todas sus fuerzas cuando canten villancicos. —De nuevo Cabañas giró sobre la silla y, por la fuerza de la inercia, dejó el pompón danzando tras él. Ahora se veía, ahora no se veía.  —Seguro que cuando quiera darse cuenta su sarampión navideño habrá desaparecido y tendrá tantas ganas de beber anís como en todas las festividades anteriores.

—¿Y si nada de eso funciona? La Navidad ya no es como antes. Con los mensajes en cadena, internet, los vídeos virales, montajes de fotos con gatos, los memes,… —dijo Salvador mientras se removía en su asiento de lado a lado huyendo de aquella borla cotilla que parecía estar siempre presente. —Debe de estar insensibilizada con tanta información de dudosa calidad rondándole.

—No crea. Como todas las tradiciones, el espíritu navideño es de viejas costumbres. Le cuesta mucho adaptarse a la tecnología. Piense que con los medios de transporte que hay hoy día sigue mandando a los Reyes Magos en camellos y a Papá Noel con renos. En ese sentido debería modernizarse un poco. Ha recibido, y con razón, montones de denuncias de asociaciones ecologistas. En un día los pobres animales tienen que darle la vuelta al mundo y, encima, el gordo de rojo les da latigazos. Vamos, un despropósito en estos tiempos que corren. Así que por eso no se preocupe. Navidad sigue pensando que el wifi es una comida japonesa a base de pescado crudo. —Hizo una pausa y se acarició pensativo la borla del gorro. Salvador escuchó un murmullo de satisfacción que no supo si provenía del doctor o del pompón. ¿Aquella prenda navideña estaba disfrutando con su desgracia? Fue demasiado para él. Se levantó y de un manotazo le arrebató el gorro al médico.

—¿Se puede saber qué hace? En la consulta cumplimos normas y no puede ir a contratiempo así como así —gritó el doctor intentando cubrir sin éxito su brillante y recién desnudada calva.

Él no le escuchó. Tenía los ojos encendidos en espíritu antinavideño. Giró la cabeza y se fijó en un cuenco con dulces que había encima de la mesa. Lo coronaba un cartel colmado en dibujos de caras sonrientes que decía “si este año has sido un niño bueno, te has ganado un caramelo”. No lo pensó dos veces. Vació el contenido del cuenco en el gorro y salió corriendo de la consulta.

Cabañas sintió un escalofrío al ver salir a su paciente. Abrió la boca para llamarle la atención pero, en vez de una reprimenda, de entre sus dientes surgió una nube de vaho. La nube cruzó la habitación y se materializó  a su espalda convirtiéndose en un señor mayor con gorra de lado, camisa tan florida que en vez de plancharla sería mejor regarla y unos pantalones de color amarillo tan chillón, que daban ganas de gritar con solo verlos. 

—Hombre señor Cabañas, ¿otra vez atendiendo en su consulta sin gorrito navideño? Pues ya sabe lo que toca. Llevábamos sin vernos desde la universidad y no se hace una idea de todo lo que tengo que contarle —dijo aquella aparición desprendiendo un fuerte olor a desinfectante y a año próximo. — Nunca antes me había transmutado en borla navideña pero veo que, para enfadar a la gente y poder aparecerme para charlar, funciona a las mil maravillas. Por cierto, ¿a qué no sabe cómo va a terminar Juego de Cromos?

—Maldito sea. Que buena iniciativa ha tenido —comentó el doctor mientras se tapaba los oídos evitando la retahíla de spoilers que estaban por llegarle. —Encima se fue sin pagar. Como siga así va a estar curado antes de que termine el día.

Mientras, en la calle, Salvador estaba exultante. Desenchufó la decoración de una tienda de bombillas; mandó a una familia que quería ver a Papa Noel a una ferretería y le quitó a un perro un horrible jersey estampado con renos que, seguramente, el can no decidió ponerse.

Detuvo su maratón de fechorías y miró los caramelos que había robado en la consulta. Al gorrito le faltaba la borla. Recordó el enunciado del cartel y sonrió: “si este año has sido un niño bueno…” Desenvolvió uno y se lo echó a la boca. No estaba siendo tan bueno como marcan los cánones pero también se lo merecía. Alzó la cabeza y observó la ciudad decorada con árboles disfrazados de nieve y farolas engalanadas con lentejuelas. Las luces habían dejado de molestarle. En ese momento tuvo un irrefrenable deseo de disfrutar de algo dulce. Comenzó a buscar y, cuando iba a entrar a una tienda de turrones, un pensamiento tintineó por su mente.

—Un helado. Aunque haga frío prefiero comerme un helado.

Se compró un cucurucho doble de pistacho con chocolate y se marchó a casa dando un paseo. Su Navidad podía esperar. Ya la celebraría cuando le apeteciera en abril, en agosto o tal vez al año siguiente. Era algo que ya no tenía importancia. Se había dado cuenta de que, disfrutar de la vida a contratiempo, era lo que siempre había querido hacer.

Fer Alvarado

30 comentarios en “A Contratiempo

    • Hay decoraciones navideñas que parece que nacieron para estar en medio y molestar. Pero claro, estas fechas son días de amor, empatía y… paciencia, mucha paciencia jaja. Me alegra mucho que te haya gustado mi relato en el que confieso mi antinavidad. Muchas gracias por pasarte, te mando un fuerte abrazo.

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  1. Hola Fer, me atrapó ese tipo y su espíritu a contratiempo, muy original y bien narrado, un buen cuento de navidad que merecía ser contado, enhorabuena, y ten cuidado con el espíritu de los spoilers, ese raya el inframundo. Un placer de lectura el que nos has regalado hoy, enhorabuena y feliz contratiempo¡¡

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    • Gracias por lo de original. Siempre intento esforzarme en mis relatos para evitar lugares comunes y, de vez en cuando… lo consigo, aunque no siempre.
      Cuando hay muchas emociones flotando en el ambiente creo que es bueno prestarle atención a todas. Y somos muchos los que la Navidad no nos termina de convencer. Así que creo que está bien, desde el respeto por supuesto, que también se nos dé voz a los grinch jeje.

      En cuanto al fantasma de los spoilers creo que ha poseído a muchos humanos porque hay mucha gente demasiado dispuesta a destriparte películas y series a todas horas.

      Muchísimas gracias por dedicarle tiempo a mi relato. Te mando un gran abrazo y que pases las mejores fiestas posibles.

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      • Es un tiempo muy bien empleado por mi parte Fer, de hecho me inspiró una idea, acerca de la felicitación de navidad, con lo cual doblemente agradecido. Luego la publicaré, un relato que he basado en la figura del Grinch, que tú tan bien plasmaste aquí. Un Abrazo Fer y felices fiestas ¡¡

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  2. Hola, Fer, veo que decidiste alargar tu micro y agasajar nos con este estupendo cuento navideño. Una idea súper buena. Me encantó el micro, y éste me ha demostrado que eres un buen escritor. Es divertido, imaginativo y engancha. Me parece genial el espíritu de los spoilers. Es tan jodidamente canalla 😂😂.
    Ha sido un placer leerlo, regalándome unas buenas risas este domingo por la mañana.
    Sigue, compañero, sigue así 👏👏👏👏

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    • ¡Hola Charo! Este relato lo alargué por petición popular. Recibí varios mensajes de gente que eran tan grinchs como yo y que querían saber más de estos peculiares personajes. Así que me decidí a darles más aventuras y lo cierto es que lo pasé genial haciéndolo.

      Me has dejado con la intriga con lo de que te he demostrado que soy buen escritor jaja. Intenté darle ritmo y hacerlo divertido sin herir ninguna sensibilidad, ni jugar con los límites del humor. Como el fantasma de los spoilers hay varios revoloteando por ahí así que ten cuidado estas fiestas que no te destripen ninguna serie.

      Un abrazo enorme, gracias por leerme y espero que tengas una semana de fiestas estupenda como poco.

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    • Me alegra saber que Salvador Domingo y yo no somos los únicos que nos gusta ir a contratiempo en estas fechas tan señaladas.

      Gracias por decir que es original. Siempre intento darle un toque propio a mis relatos y es muy gratificante cuando te comentan que lo has conseguido.
      Yo también seguiré alguno de estos consejos para mejorar, en la medida de lo posible, mi espíritu antinavideño.

      Muchas gracias por pasarte a leer y comentar y espero que tengas unas fiestas totalmente a tu medida. Un saludo.

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    • Justo después de publicar el relato me mandaron una foto de un perro vestido de Papa Noel y pensé, “no puede ser, la historia se está haciendo realidad” jaja. Tampoco entiendo esa necesidad de inculcar el espíritu navideño a los animales. Bastante tienen con lo suyo como para tener que vivir estas festividades humanas.

      Me alegra mucho que te haya gustado el relato. Al final veo que somos varios los que deseamos pasar estos días a contratiempo.

      Muchas gracias por pasarte. Un abrazo y felices fiestas o antifiestas, lo que prefieras celebrar.

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  3. ¡Qué maravilla! Es un relato fantástico! y me siento muuy identificado!! vivo a destiempo desde que decido lo que quiero hacer (con sus límites, claro). Me encantó, Fer. Qué montón de referencias bien puestas. Un humor hilarantes sin llegar al surrealismo (que por otro lado disfruto mucho) de Rafalé. Mientras leía me empezaron a aparecer imágenes en formato viñeta de este relato. Podrías incluso proponérselo a algún dibujante que se dedique a la viñeta cómica, sin duda alguna gustaría muchísimo. Solo tengo un mini pero. Eché en falta muchas comas xD, aunque acepto que es cosa mía, porque la puntuación es un tema bastante personal y no hay error, al fin y al cabo cada lector puntua en su mente lo que precise. Una vez más, buenísnimo relato, Fer, de verdad, me lo he pasado riéndome todo el rato que ni podía avanzar la lectura con normalidad. Un fuerte abrazo y feliz halloween o lo que te apetezca celebrar, amigo.

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    • Pedazo de comentario que has hecho amigo. Sonrojado me hallo. Lo primero, es que que puede ser que me falten comas. La gramática y yo mantenemos una relación tóxica de amor odio desde tiempos inmemoriales. Hay veces que creo conocerla, me sonríe y me embelesa pero, a la siguiente frase, decide esconder sus encantos dejándome con la ilusión rota y una oración inconexa entre mis manos. Así que haces muy bien en recalcarme mis errores gramaticales ya que me has animado en darle una vuelta y realizar otra corrección que nunca viene de más.

      En cuanto al relato, me alegra muchísimo ver que te has reído tanto con él. Me gusta crear humor con todo y darle ese enfoque casi caricaturizado a las situaciones que se les da demasiada importancia. Y me gusta ver cuando mis escritos conectan de esta manera y sacan una sonrisa, o varias.

      Muchísimas gracias por pasarte a leerme y comentar. Para mí siempre es una alegría verte por aquí y leerte. Te mando un fuerte abrazo y espero que disfrutes de estos carnavales, las fallas y la feria de abril que se va a celebrar esta semana, ¿o es la próxima? Un saludazo enorme.

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  4. Bueno Fer, nos ha tocado disfrutar con un estupendo relato navideño fuera de lo común y allí está lo interesante de leerlo. Muy convincente para sacar una sonrisa en estás circunstancias que nos está tocando vivir con este bendito virus. Te salió genial. Un gran abrazo
    Manuel Angel

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  5. …. no es nada fácil aunque a la larga hay tantas variantes en el contrapelo que lo bueno,quizás sea hacer realmente lo que se desee en cada momento si se puede. Es un tema apasionante y tan amplio como personas nos rodean. Tan distintos,tan iguales,tan tan tan..me gusta . Feliz navidad aunque sea cuando quieras, lo importante es el placer de…salud y saludos.

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    • Llevas mucha razón en tu comentario. Al final creo que lo importante es ser coherente con lo que se quiere hacer en cada momento. Pero siempre respetando a los demás. Para esta situación diría la famosa frase de “tu libertad termina donde empieza la de los demás”. Es bueno vivir a tu manera pero, claro está, sin que esta sea dañina para otros. Lo que quería decir con este relato es que tampoco hay que sentirse mal por no hacer las cosas a la vez que todo el mundo. Vivir a la contra no siempre es malo.

      Muchas gracias por tu comentario. Has aportado un punto de vista distinto y eso siempre es enriquecedor. Un gran abrazo.

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  6. Hola, Fer, veo que seguiste estirando el espíritu antinavideño y presumo que te lo pasaste fenomenal. Desde esa camisa florida que dan ganas de regar, hasta esa extraña receta oriental que responde al nombre de «wifi», nos regalaste una estupenda colección de figuras antinavideñas que adornarán este año mi Belén particular. Muchas gracias por el buen rato y vigila tu retaguardia, no vaya a ser que se te presente el fantasma de algún viejo conocido con la bandeja de turrón y los coloretes alcohólicos propios de estas fechas. ¡Un abrazo y feliz antinavidad!

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    • Hola Javier, en un principio no tenía pensado subir esta historia al blog, pero me decidí a darle otra oportunidad por petición popular. Varias personas me escribieron pidiendo que alargara el relato así que me animé a ello y, como bien dices, lo pasé fenomenal.

      Para mí es todo un lujo el compartir mi espíritu antinavideño contigo y, sobre todo, que te hayas divertido con esta particular visión de la Navidad que poseo. Además, contigo me siento acompañado en esta cruzada antifestiva y me animas mucho para seguir andando a contratiempo.

      Muchas gracias por dedicarle tiempo al relato que sé que andas muy liado. Te mando un fuerte abrazo, felices carnavales y próspero verano del 2021.

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    • Hola Elia, casi no llego a felicitarte que con el estrés que hay en estas fechas va uno a contratiempo, contracorriente y a la contra de todo jaja.
      Muchas gracias por leer este pequeño manifiesto anti Navidad. De verdad que me alegra mucho que te haya gustado. Te mando un fuerte abrazo y espero que pases unas muy, muy, muy felices fiestas.

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  7. Me ha enganchado tu relato. No, mejor dicho, me ha atrapado de principio a fin. Sus consejos a contratiempo, el mundo de los spoilers (yo tampoco los aguanto), la paciencia navideña o incluso lo que yo llamaría alergia navideña. Sí ya se que la alergia es primaveral, pero esta es diferente. A mi la Navidad me gusta en la medida de que dispongo de tiempo para huir de aglomeraciones, igual que tú. Mientras mis hijos fueron pequeños, disfruté de su ilusión. Hoy disfruto de mis vacaciones, que quieres que te diga y en condiciones normales, disfrutaría de ver a amigos y a la familia, bueno, no a toda jajajaja… pero eso sí, desde el respeto a las costumbres de los demás. Enhorabuena amigo, un relato muy trabajado y con tu sello. Y un detalle, el del wifi como un plato japonés, que me ha encantado. En definitiva, un surtido de decoración antinavideña que me ha hecho sonreir. Un abrazo y Feliz Navidad o Feliz San Fermín, tu eliges 😂😂

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    • Está claro que somos varios los que no disfrutamos con lo que la Navidad nos ofrece. Tengo recuerdos de cuando era niño y los Reyes me dejaban carbón dulce en los zapatos. Entonces me levantaba con alegría cada mañana feliz por comer golosinas todo el día pero, hace mucho que he perdido esa ilusión (por comer sigo teniendo ilusión, tal vez demasiada algunos días jaja).

      Así que entiendo que la disfrutaras más cuando tus hijos eran más pequeños. Creo que estas fechas están diseñadas más para los niños, cuando creces y te haces adulto se cambian las palabras ilusión y magia por compromisos sociales y familiares. Y, claro, en la comparación sale perdiendo mucho lo actual.

      Me alegra que te haya divertido el relato Es bueno saber que hay más gente que tiene alergia a estas festividades. Mal de muchos, consuelo de grinchs. Y me ha hecho ilusión que digas que tiene mi sello. No sé cuál es mi sello propio aunque, como todos los que escribimos, lo ando buscando. Así que si me dices que se nota mi estilo me hace mucha más ilusión que las Navidades.
      Un fuerte abrazo y espero que tengas unos felices carnavales y próspera alergia nueva.

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    • Me apetecía hacer una actualización de los cuentos clásicos y llevarlos un poco a mi estilo. En este caso, creo que cuento de Navidad es muy característico y las referencias bastante populares. La frase de la camisa la digo bastante en plan broma con mis amigos y, en este caso, me he hecho un autoplagio jaja.

      Me alegra mucho que te haya gustado este cuento navideño. Un abrazo y muchas gracias por pasarte a comentar.

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